martes, 4 de abril de 2017

Hablo

Hablo de amor
cuando pronuncio ese deseo
que nos une
a la verdad de siempre,
ésa que consideramos nueva,
pero que hace siglos
que se repite.

Hablo de juventud
y de renovación, de besos
y de propulsión de unas ansias
que nos colocan
donde las verdades lo son
sin tener que demostrar nada,
porque sí, en su sencillez.

Hablo de amor
y no hace falta
ni que insista ni que perfile,
sobre todo si hablo con el corazón,
desde la autenticidad.
Hablo.

Juan T.

lunes, 3 de abril de 2017

Vida

Nos aceptamos
con una sensación
de vivir
que nos insiste
con hechos,
con besos,
con todo lo que somos.



Nos hemos de sorprender
con una garantía
que nos llevará
donde la emoción
es intensa, más,
por siempre, entre verdades
que nos abrazan.



Nos aceptamos, sí,
con una gran sensación,
viviendo.


Juan T.

Cuando debe

Construyes todo el amor posible con una versión más que nutritiva que nos conduce por vientos
que nos hacen seguir.




Nos preparamos para estar entre lenguajes perfectos que nos aclaran los conceptos básicos. Hemos llamado.




La vida nos atrae. Nos proponemos unas vertientes que nos distinguen con unos pasatiempos renovados.




Nos hemos palpado. Hemos consultado cuanto somos, y, siendo, nos liberamos. Nos presentamos en un nuevo rumbo que nos destaca lo básico.




Hemos asegurado el divertimento con una plática que nos recorre el alma. Nos sanamos. Todo viene cuando debe.




Juan TOMÁS FRUTOS.

domingo, 2 de abril de 2017

La mejor ocasión

Abundas
en la mejor pasión,
y con ella crecemos.
Es amor,
es paz, es querencia,
expresión de fe,
es todo, transformación,
silencio y palabra.
Es,
y lo disfrutamos
como la óptima ocasión.
Abundamos.

Juan T.

Nos tomamos

Indicamos el elemento básico para surtirnos de los mejores ejemplos. Hay novedades que exploramos para avanzar.

Nos amamos como base de la factura máxima, que nos implica en lo que verdaderamente merece la pena.

Hemos respondido a las relevancias de otras etapas, que mucho nos dieron. Nos otorgamos paciencias. Nos devolvemos lo mejor.

Debemos ir con una querencia que ya nos surge con deseos de paz, que tenemos y compartimos, y expandimos.

Nos alabamos con ideales en lo que nos merece la pena. Hemos sellado acuerdos. Nos hablamos. Nos tomamos.


Juan TOMÁS FRUTOS.

sábado, 1 de abril de 2017

Confluyen las circunstancias

Nos ponemos a pasear por doquier, y somos en la sencillez del momento, que es la que explica algunos porqués fundamentales.

Nos instruimos con un poco de certeza, con la verdad de ser, de estar, de compartir, de tenernos. Mudamos para llegar al punto de partida, del que nos fuimos tan solo para atesorar la suficiente experiencia.

Ya nos entendemos. Criamos los óptimos valores que nos transportan al anhelo del equilibrio en la misma paz desde la justicia. Confluyen las circunstancias.

Las fuentes manan sin cesar con sus elementos básicos. Comprendemos los contextos. Calmamos los corazones, que han de latir para curar las premisas que nos mueven.

Los sueños se entregan a la realidad, y ésta se enciende con sus galas más hermosas, que nos indican que podemos ser con claridades, en solidaridad.

Tomemos la belleza como referente y seamos en las inclusiones que nos conducen por puertas que se abren de un atractivo modo. Toquemos para avisar, sobre todo a nuestro corazón.

Una vez entremos en la fantasía cumplida estaremos en un mundo tal que, sorprendidos, no querremos volver a nada anterior.


Juan TOMÁS FRUTOS.

Disfrutad

Es el momento de la paz.
Lo es cada vez que nos contemplamos.
Nacemos, resucitamos,
a los valores, a los criterios,
a la ética y a la estética,
con mansedumbre y buen hacer,
con normas que nos devuelven
a lo que fuimos y seremos.

Es el punto del ciclo existencial.
Es igualmente el momento,
y hay calma.
Lo notamos, lo percibimos,
en un contexto que todo lo regala,
que nos reporta imágenes,
aromas, buen tacto,
en un caminar de ensueño.

Volvemos, sí,
en ese eterno deambular
por dimensiones jerárquicas
que nos van encendiendo la luz.
Aquí la tenemos al máximo.

Experimentamos
la mejor representación,
la que nos colma de gracia,
la que nos hace empatizar
con las voluntades mismas
de lo positivo.

Estamos donde debemos.
Cada vez lo tenemos más claro.
Además, el día, en su autenticidad,
nos ofrece lo ideal.
Es el sitio, es la hora,
somos nosotros y la compañía,
en salud, con sentimientos
que embriagan y enternecen,
y, además, nos renuevan
con la más generosa memoria.

Es, sin duda, la película perfecta.
¡Tomemos un papel
e intentemos disfrutarla!


Juan Tomás Frutos