Con ilusión
Termino la mañana
como la empecé,
medio cansado,
completamente hastiado
de una repetición
que me coloca en la superficie
y quizá por ello me ahoga.
Sorprendemos, serpenteamos,
nos influenciamos, nos envolvemos
de paciencia y de pasión,
y, como van a partes iguales,
nos entroncamos con la solvencia
y hasta con la solución.
Hemos aprendido mucho,
quizá por cotidiano nada,
y proseguimos por sendas
de pura distancia.
Titubeamos.
¿Por qué más de lo mismo?
Accedemos a una idea:
la tomaremos
concordando con un deseo.
Vamos a mudar los inicios,
quizá así los finales sean diferentes.
De momento, la incertidumbre
ya es dulce atractivo,
y, más que eso, ilusión.
Juan T.
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